A Dios Omnipotente y grande. Lugar sagrado destinado por la piedad de los Príncipes austriacos a los despojos mortales de los reyes católicos, que bajo el altar mayor están esperando el deseado dia de manos del restaurador de la vida. Carlos V, el más esclarecido de los Césares, deseó este lugar de supremo reposo para sí y para los suyos; Felipe II, el más prudente de los reyes, los designó; Felipe III, Monarca sinceramente piadoso, dió principio a las obras; Felipe IV, grande por su clemencia, constancia y religiosidad, le aumentó, embelleció y terminó el año del Señor de 1654.
Esta inscripción en latín, da entrada a un recinto circular situado bajo el altar mayor en el que descansan en 26 sepulcros de traza barroca y mármol negro los restos de los Monarcas de las casas de Austria y Borbón a excepción de Felipe V y Fernando VI.
Está recubierto de mármoles de Toledo pulidos, los adornos son de bronce dorado, el suelos de de mármoles y jaspes de vistosos colores.
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